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¿Por qué tengo dolor de cuello y de espalda baja?

El dolor se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con daños de los tejidos, real o potencial.

El dolor de espalda y cuello puede ser de varios tipos, desde un dolor leve y constante, hasta punzadas agudas repentinas. En ocasiones, el dolor puede surgir como consecuencia de una caída o por levantar un objeto muy pesado. El dolor de espalda puede agravarse poco a poco, y es tan común que afecta a ocho de cada diez personas en algún momento de su vida.

Los factores que pueden originar dolor de espalda también son muy variados: envejecimiento, mala condición física, aumento de peso, factores hereditarios, el tabaquismo o desempeñar trabajos que consisten en levantar mucho peso.

¿Por qué duele?

La clasificación del dolor:

Dolor postraumático, postquirúrgico, y quemaduras
Dolor infeccioso o parasitario
Dolor infeccioso o inmune
Dolor por cáncer
Dolor tóxico o metabólico
Dolor degenerativo, mecánico, desgaste de articulaciones
Dolor disfuncional
Dolor de origen desconocido
Dolor psicológico

Cualquiera de estas causas originan en el cuerpo liberación de sustancias químicas, que a la vez irritan a los tejidos neurológicos, los cuales son muy sensibles a estas sustancias. Es entonces cuando se produce el dolor.

Al igual que cuando se sufre de un golpe en el brazo o pierna, la lesión se manifiesta en forma de inflamación, “morete” o contractura muscular, además de incapacidad funcional y dolor; lo mismo sucede en su columna vertebral, al realizar un movimiento brusco, repentino, o a causa de una caída o accidente.

La duración del dolor es agudo cuando se presenta por menos de 3 meses, y dolor crónico con duración mayor a los 3 meses. En el episodio agudo el mismo organismo alivia el dolor de forma natural, neutralizando estas sustancias químicas, cediendo el dolor cuando no existe daño considerable de los tejidos vecinos.

Es recomendable al momento de una lesión colocar hielo no directo a la piel, dentro de una toalla, e inmovilizar sin maniobras bruscas. Después proceder a un traslado. Estas sugerencias de tratamiento inicial, más las indicadas después de la primera revisión, nos dan la pauta a seguir, en relación a el tiempo de recuperación, si es quirúrgico o no, secuela parcial o permanente y pronostico para la función y la vida.

Tras una lesión se debe acudir a su médico para realizar:

1. Examen físico y conocer el mecanismo de lesión.

2. Estudios de radiografías y laboratorio.

3. Establecer el tratamiento.

4. Plan de manejo general de la lesión y del dolor.

Para el manejo del dolor crónico no relacionado con el cáncer, no existe una guía internacional única, se dan medidas necesarias con medicamentos, rehabilitación, higiene de columna (saber como moverse, ejercicios, quitar los vicios posturales), uso de fajas y prevención de los mecanismos que ocasionaron la lesión.

En caso de dolor crónico, se debe especificar si es por una lesión o daño permanente del disco vertebral, de las vertebras, ligamentos y músculos que se manifiesten con dolor por inestabilidad.

En estos casos se requiere de tratamiento quirúrgico programado, ya sea colocación de algún tipo de prótesis de disco, fusión de vertebras, o en casos distantes a la columna vertebral, ejemplo: en cadera, rodilla, hombro, etc. o mediante cirugía minima invasiva por Artroscopia.

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